La naturaleza no entiende a veces de divisiones administrativas, y las tierras de calidad, las noches frías y las aguas limpias a las que debe su fama el Espárrago de Navarra, se dan también en las zonas limítrofes de Aragón y La Rioja. Por eso el Consejo Regulador de esta hortaliza también protege la producción desarrollada en zonas de estas Comunidades, donde es un cultivo tradicional.
Concretamente, en Aragón 6 localidades de Huesca y 36 de Zaragoza están incluidas en la zona de producción del Espárrago de Navarra. En ellas se cultivan unas 67 hectáreas y trabajan dos envasadoras.
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Como los producidos en cualquier otro punto de la Denominación, los Espárragos de Navarra de Aragón se distinguen por su textura suave, su nula fibrosidad y delicado sabor; fruto tanto de las condiciones de cultivo como del trabajo de agricultores y conserveros.
Tras su recogida en los campos, los espárragos pasan rápidamente a las envasadoras, donde se pelan y escaldan, se clasifican por tamaño y se envasan como conservas. Así llegan al consumidor con la máxima frescura y calidad; con todo su sabor y sus beneficios para la salud. |