El Campo de Cariñena, ubicado en pleno Valle del Ebro, abarca 14 poblaciones y tiene una extensión de 16.000 hectáreas de viñedo, de la que obtienen su materia prima 56 bodegas.
Los vinos de Cariñena son viejos conocidos de las mesas españolas, ya que esta comarca se ha distinguido por conjugar las excelentes condiciones para el cultivo de la vid con la preocupación por la calidad del vino, como muestra la creación de la Denominación de Origen ya en 1932.
Cariñena no ha dejado tampoco de compaginar su saber tradicional con la respuesta a las nuevas demandas de los consumidores. En las últimas décadas este espíritu se ha manifestado en un gran salto cualitativo, en el que viticultores y bodegueros han modernizado su trabajo e introducido nuevas prácticas, sin renunciar a sus señas de identidad más características.
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Así, se han introducido nuevas variedades de uva y las últimas tecnologías para controlar el momento de la vendimia o la fermentación de los mostos. El resultado son unos vinos sabrosos y equilibrados con los que Cariñena ha seguido consolidando su vocación de vincular su nombre con el del buen vino. |