El término Agricultura Ecológica define una actividad muy concreta: la obtención alimentos de la máxima calidad, respetando el medio ambiente y evitando el uso de productos químicos.
Los requisitos que debe cumplir un producto para ser certificado de cultivo ecológico están regulados por un reglamento europeo desde 1991. En él, se establecen los controles a los que se deben someter agricultores e industriales para poder vender sus productos con la etiqueta que distingue a los auténticos alimentos ecológicos. Vigilar el cumplimiento de estas normas es la función del Comité Aragonés de Agricultura Ecológica, creado en 1995.
Calificar un cultivo como ecológico, es un proceso costoso, de varios años de duración, pero que está experimentando un notable auge. En Aragón ya son 70.229 las hectáreas controladas por el Comité Aragonés de Agricultura Ecológica, y 112 las industrias, las cuales realizan 151 actividades industriales.
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Así, con toda la riqueza en elementos nutritivos y el sabor de los verdaderos productos ecológicos, se pueden adquirir desde cereales, frutas frescas, y huevos hasta productos elaborados como vino, pastas, o mermeladas.
“Los requisitos que debe cumplir un producto para ser certificado de cultivo ecológico están regulados por el Reglamento (CE) 834/2007 del Consejo, de 28 de junio de 2007, sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos y por el que se deroga el Reglamento (CEE) 2092/91, que será de aplicación y sustituirá al Reglamento (CEE)2092/91, a partir del 1 de enero de 2009. En él, se establecen los controles a los que se deben someter agricultores e industriales para poder vender sus productos con la etiqueta que distingue a los auténticos alimentos ecológicos. Vigilar el cumplimiento de estas normas es la función del Comité Aragonés de Agricultura Ecológica, creado en 1995”.
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